Tristán de Luna sale para colonizar La Florida (24 abril 1559)

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Periplo de la expedicion

En la primavera de 1559, una expedición poco conocida, salió de la ciudad de Méjico con un mandato específico. La colonización de lo que hoy son los estados de Misisipi, Tennessee, Alabama, Georgia y La Florida, para establecer una comunicación entre las costas del Atlántico y Nueva España sin tener que pasar por los difíciles estrechos antillanos. Habían pasado los tiempos de improvisados viajes de exploración y conquista. Ahora se trataba de ocupar todo el arco superior del Golfo de Méjico y frenar la incipiente creación de colonias francesas en el Atlántico.

Reinaba en España Felipe II, que no era una persona que hiciera las cosas a la ligera. Su personalidad le llevaba a organizar las empresas con el máximo detalle y a poner al frente a los mejores hombres disponibles, aunque como se verá en esta efemérides, no siempre la tecnología de la época podía luchar contra la naturaleza desatada.

A mediados del siglo XVI, gobernaba como virrey Luis de Velasco, dinámico organizador, que diseñó el plan de colonización y puso al frente a un viejo conquistador con amplia experiencia en el Continente. Estamos hablando de Tristán de Luna y Arellano.

Tristán era natural de Soria, donde había nacido en 1510. Muy joven llegó a Nueva España y participó en la prodigiosa marcha de Coronado, que en 1540 exploró el Sur de los Estados Unidos en busca de las míticas e inexistentes ciudades de Cíbola y Quivira. No era una persona sin criterio ni la expedición fue una improvisación.

El objetivo era crear un asentamiento en la bahía de Pensacola, después adentrarse tierra adentro para establecerse en  la provincia de Coosa en el noroeste de Georgia, y finalmente descender hacia el Golfo de Méjico, rodear por mar La Florida y establecer una tercera colonia en Santa Elena en la costa atlántica del sureste de Carolina.

Era una empresa muy ambiciosa y para ello Velasco puso todos los medios disponibles. 200 hombres de armas, probablemente algunos veteranos de las conquistas iniciales, y más de mil personas, entre las que se encontraban artesanos con sus familias y 200 guerreros aztecas, que ya se sentían colaboradores con el nuevo imperio.

La expedición tuvo unos inicios accidentados, ya que vientos contrarios arrastraron a las naves en dirección contraria a la deseada casi hasta el Yucatán, pero lo peor estaba por venir. Cuando finalmente consiguieron llegar a Pensacola, iniciaron rápidamente el desembarco de los víveres y material para sostener la incipiente colonia. Ya no se trataba como treinta años antes, de vivir del intercambio con los pueblos indígenas, se conocía bien la poca capacidad de mantener poblaciones importantes de las culturas y tecnología indígena y se trataba de llegar con los suficientes víveres para esperar las primeras cosechas autóctonas.

La organización era buena, pero en septiembre de 1559 un horroroso huracán, arrasó las construcciones erigidas, hundió siete barcos de la armada y lo que es peor destruyó las cosechas incipientes y todos los alimentos almacenados.

Cualquiera hubiera dado por terminado el proyecto y vuelto al confortable Méjico, pero como tantos otros de aquellos tiempos, Tristán se aferró a las ordenes. Solicitó refuerzos al virreinato y envió a sus hombres a la lejana Georgia para establecer otro asentamiento en Coosa.

Sin embargo otro golpe terminó con acabar con él. Cayó enfermo de fiebres y empezó a delirar. Sus órdenes eran incoherentes y finalmente fue relevado por su segundo, Ángel de Villafañe. Este todavía tuvo fuerzas para hacer un intento de establecer una colonia en Santa Elena y para ello tuvo que dar la vuelta en barco a La Florida.

Pero la suerte estaba echada. El proyecto era demasiado ambicioso y la destrucción del primer almacén de víveres decisivo para hacer fracasar el intento. En 1561 se repatriaron a los supervivientes. Esta historia es prácticamente desconocida en nuestros libros de texto, pero despierta bastante interés en las universidades de La Florida, Nebraska y Georgia. Muy a menudo las gestas de nuestros antepasados son más celebradas fuera de nuestras fronteras que dentro de ellas.

Manuel de Francisco Fabre

https://es.wikipedia.org/wiki/Tristán_de_Luna_y_Arellano

http://www.de-luna.com/pal.html

http://www.ourgeorgiahistory.com/ogh/Tristan_de_Luna

https://revistadehistoria.es/la-epica-expedicion-a-florida-de-tristan-de-luna

http://www.de-luna.com/locating-ochuse.html



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